Éste último post sobre la pequeña-gran escapada por Islandia no podía ser otro que éste. Nuestras últimas horas en la isla las dedicaríamos al Placer, con mayúsculas :)
Después de una noche más bien corta, habiéndome acostado a las 2.00 a.m. por intentar ver auroras boreales, despertándome a las 5.00 a.m. por la cantidad de luz que entraba por la ventana, y levantándome a eso de las 7 y pico... decidí darme una vueltecita por la calle, porque la mañana estaba preciosa, soleada y limpia.
Observé a los pajarillos que ya me habían llamado la atención esos días, y que son como los gorriones de nuestras ciudades pero doblando o triplicando su tamaño, y quizá con alguna pluma roja de más :)... y contemplé a Reykjavik en el horizonte, despidiéndome mentalmente de ella.
Tras al desayuno y el check-out del hotel, nos fuimos a un nuevo destino, apurando las horas antes del vuelo para España: la Laguna Azul, o Blue Lagoon, o magnífico spa de aguas a 38ºC y barros llenos de minerales que dicen son muy buenos para la piel.
El camino transcurrió entre campos de lava que se pierden en el horizonte y puertos construidos entre la roca volcánica con sus barcos amarrados. De nuevo un placer ver el paisaje digno de Julio Verne (de hecho, en Islandia sitúa la entrada al "centro de la tierra").
Y llegamos!!! A las 10 h abren las puertas.
Blue Lagoon es un sitio muy famoso, al que acuden todos los turistas y también nacionales, y está perfectamente organizado, componiéndose de balneario, restaurante, hotel y tienda.
Los vestuarios, las duchas, las taquillas, etc., están perfectamente limpios y preparados para los visitantes. Ah! un buen detalle: hay secador de pelo. Parece una tontería, pero en nuestro caso la temperatura de ése día era de unos 5ºC, así que salir con el pelo mojado de allí... en fin.
Además, gozando de la seguridad que hay en este país, se puede pasar al lago con las cámaras fotográficas para inmortalizar el lugar, mientras se disfruta del baño.
La laguna está situada en medio de un gran campo de lava, junto a la central geotérmica de Svartsengi. No, no es una central contaminante sino todo lo contrario. Genera energía limpia aprovechando la actividad del subsuelo y de paso, parte de su agua se aprovecha para alimentar a la Laguna Azul.
No son, por tanto, piscinas naturales, pero esto no le resta encanto a la experiencia.
También se puede pasear por los alrededores y ver algunas lagunas anexas sin necesidad de entrar, si no os va el tema del baño :)
Cuando salí del vestuario ya había gente en el agua, pero la verdad es que el sitio es más grande de lo que parece y en ningún momento sentí que estuviera masificado o algo así.
Dejando la cámara protegida con la toalla, y las chanclas al pie de la escalerilla... al agua patos!!
Un agua entre azul y blanca, turquesa, de color muy intenso y en la que se reflejaba el sol como si fuera nieve. Menos mal, porque hacía de espejo y la temperatura exterior se llevaba muy bien, e incluso se agradecía un poco el "fresquito" de los 5º contrastando con los 38º del agua ;)
Cerca de las orillas las rocas pueden traicionar nuestros pasos, así que cuidadín... yo me caí un par de veces :S, pero ahí es de donde mejor se coge el barro que se puede aplicar como mascarilla a la cara.
Para los caprichosos y "de bolsillo flojo", hay una barra de bar donde tomarse una cerveza mientras se disfruta, o un cocktail, al más puro estilo ¿caribeño? ;D.
Por eso te ponen una pulsera en la que se te cargarán estos gastos para que pagues a la salida. Así que no, no hay que llevar el monedero encima, je, je.
Yo pasé del tema, porque lo que sí quería hacer era comprar alguna de las cremas que se fabrican allí mismo, con los minerales de la laguna. Éste es el mejor lugar para comprarlos junto con la tienda que hay en el aeropuerto. Para que os hagáis una idea: crema hidratante 200 ml. = 24 € (es muy buena, así que creo que es un precio razonable). Recordad que se devuelven los impuestos (25% de IVA en Mayo de 2013) en el aeropuerto por las compras superiores a 50€, incluso reintegrándolo en la tarjeta (si lo queréis en efectivo, os lo darán en coronas islandesas).
A propósito de este bañito y pensando en las saludables propiedades de estas aguas, deciros que... no desesperéis si resulta demasiado caro. En Reykjavik hay piscinas públicas, en muchos hoteles (si no todos) incluyen piscinas-spa con aguas como éstas, y el agua de la ducha, a pesar de su olor a azufre, es buenísima para la piel. Vamos, que queráis o no vais a volver "niquelaos" :D
Después de comer en una localidad pesquera cercana, de la que no nos dio tiempo a ver nada, nos fuimos al aeropuerto... Ahora sí, un verdadero placer conocer aunque sea una pequeña porción de la tierra del fuego y el hielo.
Me he quedado con ganas de mucho más, así que digo: ¡hasta la próxima Islandia!
Leer más...
Después de una noche más bien corta, habiéndome acostado a las 2.00 a.m. por intentar ver auroras boreales, despertándome a las 5.00 a.m. por la cantidad de luz que entraba por la ventana, y levantándome a eso de las 7 y pico... decidí darme una vueltecita por la calle, porque la mañana estaba preciosa, soleada y limpia.
Observé a los pajarillos que ya me habían llamado la atención esos días, y que son como los gorriones de nuestras ciudades pero doblando o triplicando su tamaño, y quizá con alguna pluma roja de más :)... y contemplé a Reykjavik en el horizonte, despidiéndome mentalmente de ella.
Tras al desayuno y el check-out del hotel, nos fuimos a un nuevo destino, apurando las horas antes del vuelo para España: la Laguna Azul, o Blue Lagoon, o magnífico spa de aguas a 38ºC y barros llenos de minerales que dicen son muy buenos para la piel.
El camino transcurrió entre campos de lava que se pierden en el horizonte y puertos construidos entre la roca volcánica con sus barcos amarrados. De nuevo un placer ver el paisaje digno de Julio Verne (de hecho, en Islandia sitúa la entrada al "centro de la tierra").
Y llegamos!!! A las 10 h abren las puertas.
Blue Lagoon es un sitio muy famoso, al que acuden todos los turistas y también nacionales, y está perfectamente organizado, componiéndose de balneario, restaurante, hotel y tienda.
Los vestuarios, las duchas, las taquillas, etc., están perfectamente limpios y preparados para los visitantes. Ah! un buen detalle: hay secador de pelo. Parece una tontería, pero en nuestro caso la temperatura de ése día era de unos 5ºC, así que salir con el pelo mojado de allí... en fin.
Además, gozando de la seguridad que hay en este país, se puede pasar al lago con las cámaras fotográficas para inmortalizar el lugar, mientras se disfruta del baño.
La laguna está situada en medio de un gran campo de lava, junto a la central geotérmica de Svartsengi. No, no es una central contaminante sino todo lo contrario. Genera energía limpia aprovechando la actividad del subsuelo y de paso, parte de su agua se aprovecha para alimentar a la Laguna Azul.
No son, por tanto, piscinas naturales, pero esto no le resta encanto a la experiencia.
También se puede pasear por los alrededores y ver algunas lagunas anexas sin necesidad de entrar, si no os va el tema del baño :)
Cuando salí del vestuario ya había gente en el agua, pero la verdad es que el sitio es más grande de lo que parece y en ningún momento sentí que estuviera masificado o algo así.
Dejando la cámara protegida con la toalla, y las chanclas al pie de la escalerilla... al agua patos!!
Un agua entre azul y blanca, turquesa, de color muy intenso y en la que se reflejaba el sol como si fuera nieve. Menos mal, porque hacía de espejo y la temperatura exterior se llevaba muy bien, e incluso se agradecía un poco el "fresquito" de los 5º contrastando con los 38º del agua ;)
Cerca de las orillas las rocas pueden traicionar nuestros pasos, así que cuidadín... yo me caí un par de veces :S, pero ahí es de donde mejor se coge el barro que se puede aplicar como mascarilla a la cara.
| Aquí me tenéis, feliz como una perdiz, con la mascarilla y todo ;) |
Para los caprichosos y "de bolsillo flojo", hay una barra de bar donde tomarse una cerveza mientras se disfruta, o un cocktail, al más puro estilo ¿caribeño? ;D.
Por eso te ponen una pulsera en la que se te cargarán estos gastos para que pagues a la salida. Así que no, no hay que llevar el monedero encima, je, je.
Yo pasé del tema, porque lo que sí quería hacer era comprar alguna de las cremas que se fabrican allí mismo, con los minerales de la laguna. Éste es el mejor lugar para comprarlos junto con la tienda que hay en el aeropuerto. Para que os hagáis una idea: crema hidratante 200 ml. = 24 € (es muy buena, así que creo que es un precio razonable). Recordad que se devuelven los impuestos (25% de IVA en Mayo de 2013) en el aeropuerto por las compras superiores a 50€, incluso reintegrándolo en la tarjeta (si lo queréis en efectivo, os lo darán en coronas islandesas).
A propósito de este bañito y pensando en las saludables propiedades de estas aguas, deciros que... no desesperéis si resulta demasiado caro. En Reykjavik hay piscinas públicas, en muchos hoteles (si no todos) incluyen piscinas-spa con aguas como éstas, y el agua de la ducha, a pesar de su olor a azufre, es buenísima para la piel. Vamos, que queráis o no vais a volver "niquelaos" :D
Después de comer en una localidad pesquera cercana, de la que no nos dio tiempo a ver nada, nos fuimos al aeropuerto... Ahora sí, un verdadero placer conocer aunque sea una pequeña porción de la tierra del fuego y el hielo.
Me he quedado con ganas de mucho más, así que digo: ¡hasta la próxima Islandia!







