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22 de diciembre de 2014

El cañón del Colca y el cóndor

Ubicación: Mirador Cruz del Cóndor, Arequipa, Perú


Aquél día no nos lo montamos bien, las cosas como son. Nos levantamos muy temprano para subir a la Cruz del Cóndor, el punto que sobrevuelan todos los días algunos cóndores. El punto de reunión de toda la fauna turística de la comarca... algunos únicamente vienen para esto, y se marchan después corriendo en dirección a Machu Picchu. 

Colca


Digo que nos lo montamos mal porque en vez de ir directamente y plantarnos allí lo antes posible, paramos en uno de los pueblos del Valle y se nos fue un buen rato. ¿De quién fue la idea?  

En fin, recuerdo que íbamos subiendo por la carreterilla que lleva a la Cruz del Cóndor y el paisaje era espectacular, pero aún no alcanzábamos a ver la parte más profunda del cañón. 

Colca


Colca

El Cañón del Colca, por cierto, tiene 100 km de longitud ¡¡!! y está escoltado por varios volcanes. 
La separación de las dos orillas es casi total, y en ambas hay pueblos habitados... Chivay y Yanque son los únicos pueblos que ofrecen un puente transitable para vehículos. 

Los que viven "al otro lado", el que no tiene carretera, tienen que medir sus visitas a éste y desde luego cuando nieva o llueve se quedan incomunicadísimos. Pero creo que este mismo año se está construyendo ya otra vía de acceso y esto supone para ellos acceso a los médicos y las escuelas, además del comercio, y el turismo. Probablemente en poco tiempo vean cambiar sus vidas, los primeros visitantes asistirán a un viaje al pasado, y en contrapartida ganarán en asistencia médica y educativa, además de la entrada de productos que hasta ahora quizá casi ni sueñen. Esperemos que lo encajen bien, y que no se los lleve por delante. Quizá emigre menos gente o quizá sea la gran oportunidad que esperaban para salir de esa ratonera, quién sabe.  


Tras una curva, observamos que "el otro lado" está bellamente esculpido por terrazas agrícolas. 
Son andenerías preincas, aún hoy utilizadas, y que me recuerdan que Colca significa "depósito de grano". Emocionante pensar que en esos mismos campos, después de ser construidos manualmente tras años y años de trabajo, los propios incas y los pueblos que les precedieron cultivaban sus papas y maíz igual que hoy. 

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Por fin llegamos al famoso Mirador, lleno ya de gente, de turistas y de puestos de artesanías de los collauas y cabanas actuales. 

Cañón del Colca


Pienso y por la noche escribo en mi diario "¡vaya romería!", mientras avanzo tratando de conseguir un buen puesto para ver e intentar fotografiar a los cóndores. Sumergiéndome en el sarao y engrosando el volumen de gente. Alguien nos dice que ya ha salido uno, y por supuesto las mejores "plazas" (las rocas que más se asoman al abismo) ya están cogidas desde hace tiempo.  
De todas formas, no creáis que hay miles de personas... calculo que seríamos unas 300 o así. 

Cañón del Colca
Parte del Mirador, ya con poca gente porque la hora punta había pasado


Que éste sea el sitio de referencia no es porque sí. Este es uno de los puntos más profundos del Cañón, cuyas paredes tienen una altura media de 3.400 m. Una gran montaña pero hacia abajo. 

Cañón del Colca



En dichas paredes anidan los cóndores, y éstos emprenden el vuelo por la mañana para salir a cazar y comer, a veces a varios cientos de kilómetros. 

Desde aquí llegan a la costa de Paracas, donde pueden conseguir alguna foca muerta devuelta a la orilla, y a los cercanos Andes. Esto sólo los adultos, porque los pequeños únicamente hacen vuelos cortos cerca del nido para entrenarse. 
Estamos hablando del ave de mayor envergadura del planeta, carroñera, y no demasiado guapa desde mi punto de vista... Dicen que no es de la familia de los buitres, como podríamos pensar, y que no tiene subespecies. Su nombre viene del quechua cùntur. 
Llegan a vivir hasta los 50 años, pero ponen un huevo cada dos o tres años así que siendo tan lento en su reproducción, y la mano del hombre por supuesto, está bastante amenazado.


Dicen que los cóndores se dejan ver entre las 8 y las 10 de la mañana, una vez que sus cuerpos hayan sido calentados y secados del rocío de la mañana. Es decir, una vez que están preparados para volar. Nosotros llegamos a las 9 y pico así que teníamos poco margen... 

Cañón del Colca


Se recomienda estar en silencio, como siempre que vamos a observar fauna salvaje, pero allí había una mujer que llamaba a gritos a un hombre con tanta insistencia que llegué a gritarle yo también porque además estaba a una distancia: ¡¿por qué no te callas?! (sí tuve un buen maestro, el ex rey, je, je). 
También había unos yanquis muertos de la risa y con su verborrea habitual en alto volumen y estéreo si queréis. Decimos que los españoles vamos gritando por el mundo pero cuanto más viajo, más ejemplos me encuentro de que no somos los únicos, y a veces ni siquiera somos nosotros.  

Hay dos plataformas construidas y un largo camino, también construido con cemento y piedra, que las une. Todo ello da el aspecto de "sitio de recreo", de "parque temático", de artificialidad... y es realmente irónico ir a ver ése escenario de naturaleza inmensa desde una plataforma así, aunque sé que no es el único lugar del mundo que se lo monta así. En fin, es lo que hay. 

Llevaríamos como unos 10 minutos mirando hacia todos los lados, especialmente hacia abajo (los nidos están unos metros más abajo del mirador, se supone, en la misma pared vertical y por tanto imposible de ver desde donde estamos), cuando alguien emitió una exclamación y sí, ahí estaba, enorme y pasando muy muy cerca de nosotros. Dio una o dos vueltas sobre nuestras cabezas, tomando velocidad y a la vez altura, y desapareció. 


Cañón del Colca


Cañón del Colca

¡Qué difícil cogerle con la cámara y que no salga movido ni desenfocado, más con el teleobjetivo!! Traté de hacer algunas fotos y también de observarle, y confiando un poquito en que fuera el inicio de alguna "procesión" de cóndores...

Seguimos esperando, pacientemente y bajo el sol que cada vez calentaba más. Vimos algún aguilucho o halcón, muchos colibríes gigantes que estaban recolectando en los cactus San Pedro y otras plantas; algún lagarto enorme y precioso que me recordó a los vistos en Jordania el pasado mes de Abril... y ya está. Después de más de 1 hora y media esperando pacientemente, y casi en silencio, no salió ningún cóndor más. 

Cañón del Colca
Colibrí gigante


Cañón del Colca

Cañón del Colca


En fin, nos dimos con un canto en los dientes porque podíamos no haber visto ninguno, y nos fuimos a iniciar el trekking que íbamos a emprender unos kilómetros más adelante. 

Cañón del Colca


Cañón del Colca

Cañón del Colca



Aquí vino lo bueno, y mi reconciliación con el Cañón. Un paseo por un caminillo-cornisa, un sendero de infarto, una gran prueba para mi vértigo, aunque decidí moverme mirando atentamente al camino y a dónde ponía los pies, y sólo miraba el paisaje parándome antes. 

Cañón del Colca



Seguíamos en la zona más profunda del Cañón, y la pared caía a pico junto a nosotros, primero con una ladera muy pronunciada y un par de metros más allá el vacío. Por supuesto, ni barandillas ni nada!! 

Cañón del Colca


Un arroyuelo corre junto al camino. Es el agua que han canalizado los campesinos de la zona para poder regar los campos de más allá, los que acabábamos de cruzar para llegar al camino.

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Cañón del Colca

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El paisaje era precioso, con las cumbres de exiguas nieves y hielos, y el río Colca allá abajo, también escaso en esta época del año, golpeando las piedras y aislando a los pueblos del otro lado. 
Una hora y media después llegamos al final del camino y nos fuimos a comer a casa de la señora Filomena, junto a la carretera que nos había traído hasta aquí. 

Deciros que para hacer un "paseo" así, lo mejor es contratarlo antes porque hay varios caminos, uno se puede perder y acabar subiendo y bajando por los caminos que los campesinos utilizan y que conforman una especie de laberinto (del que hay que conocer la salida), y no os digo nada si os caéis aunque... si eso ocurre, poco podrán hacer por vosotros. 


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Igual que otros vecinos, poco a poco la gente va haciéndose un huequito en esto del turismo poniendo pequeños negocios de alojamiento y restauración. En este caso, un comedor muy humilde nos recibe. En el patio nos lavamos las manos con una manguera, al sol, mientras la sopa se termina de hacer... y descubrimos al pequeño de la casa, que anda medio escondido, tímido ;)

Cañón del Colca



Terminamos el día en Chivay, en las aguas termales de las cercanías y comprando algo de comida para el día siguiente ya que el mediodía nos pillaría en medio de la pampa, donde sólo el viento y algunas tristes historias habitan... 

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15 de diciembre de 2014

Los pueblos del Valle del Colca

Ubicación: Chivay, Perú


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Salimos de Arequipa una mañana clara poniendo rumbo al mítico Cañón del Colca, con la promesa de ver -si había suerte- volar al Cóndor sobre nuestras cabezas. Otro gran hito del Perú, muy publicitado y que no voy a mentiros, me despertaba muchas expectativas. 

Pampa peruana


Pero antes de llegar a ése momento, que sería a la mañana siguiente, teníamos  por delante un buen trecho de paisajes y pueblos preciosos. 
Para empezar, subimos al altiplano central de Perú, allá donde los límites de la Reserva Nacional Salinas Aguadas Blancas (nombre un poco largo ¿no?). Un paraje llamado Pampa Cañahuas, junto al lado norte del macizo del Chachani. 


Nos hicimos con una bolsa de hojas de coca porque íbamos a subir a la altitud mayor de todo el viaje, casi los 5.000 m. de altura y sin salir de la carretera!! 
La verdad es que el soroche me arreó fuerte ése día, incluso mascando las hojas, así que acabé con un fuerte dolor de cabeza, mareo y malestar general... aunque no constante (gracias a la ayuda de la coca, menos mal). 

Según subíamos nos encontramos con un rebaño de vicuñas salvajes, uno de los camélidos andinos cuya lana es la más apreciada. Paramos a verles y fotografiarles -un momento que me recordó (salvando mucho las distancias) a alguno de los momentos vividos el año pasado en el Delta del Okavango-. Siempre es emocionante contemplar la fauna en su hábitat natural, estar en silencio, observar cómo se relacionan o se pelean... 

Vicuñas en la pampa

Pampa peruana



Pampa peruana


Un poco más adelante, un pastor con su bola de coca hinchándole la mejilla conducía su rebaño de alpacas y llamas por el altiplano... y de nuevo paramos. Estaba resultando de lo más entretenido!! 

Pampa peruana

Pampa peruana
Llamas y alpacas.. ¿cuál es cuál, eh??


¿Qué comen estos camélidos? pues la casi única hierba que crece por allí, el ichu, de hoja reducida para aguantar los vientos y cambios de temperatura. Con esta hierba también se hacían antaño los tejados de las casas y probablemente los lechos de las camas. 

Continuamos ascendiendo hasta que llegamos al Mirador de los Andes, a 4.910 m. de altura (éste es el punto que os anunciaba al principio). La panorámica es genial aunque el lado más espectacular -según nos dijeron- estaba muy cubierto de nubes en ése momento. Lo que sí que sé es que hacía un frío... 

Allí nos encontramos, además, con una gran cantidad de "chortens", como les llaman en el Himalaya: montoncitos de piedras que cada viajero va dejando como ofrenda a los apus de las montañas y los volcanes. Es curioso cómo el ser humano reproduce algunas cosas de manera idéntica en muy diferentes sitios del mundo, desde tiempos inmemoriales. El caso es que aquí, desde siempre, se ha venerado a los espíritus de las altas y nevadas montañas, porque son los proveedores de agua. 

Mirador de los Andes


Mirador de los Andes
Los puestos de textiles y algunos otros recuerdos típicos están siempre estratégicamente situados en puntos de parada obligada como este puerto. No son muy insistentes en el intento de venta, y la verdad es que se pueden encontrar precios bastante más bajos que en las ciudades. Además, si os gusta algo ¿cómo no recompensar a las sufridas mujeres y hombres que están allí soportando el frío glacial? Regatead, por supuesto!!


Mirador de los Andes

Mirador de los Andes


Continuamos camino hasta Chivay, quizá el pueblo más importante del Valle del Colca, situado a su cabecera. Me gustó mucho porque aunque no es especialmente bonito en su arquitectura (en su mayor parte es nuevo) tiene un ambiente muy tranquilo
Están acostumbrados a las visitas, pero la gente va a lo suyo. 


Chivay


La iglesia de Chivay es total, llena de colorido, con frescos antiguos en las paredes y unas imágenes de santos y vírgenes con pelo natural que dan respeto.

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Coporaque


Coporaque

Chivay


Las mujeres tienen un sombrero característico, y de hecho a partir de aquí el viaje nos fue mostrando los diferentes sombreros de cada pueblo. Se podría hacer "la ruta de los sombreros" ;) 

Chivay

Chivay

Chivay
Mujeres Collaguas


Los habitantes de Chivay son los Collaguas, y como he dicho, las mujeres tienen su propio atuendo que mantienen desde la época colonial. Nos contaron, además, que éste era uno de los pueblos que antiguamente practicaba la deformación craneal que consistía en alargar el cráneo de los recién nacidos para demostrar que habían salido del volcán. El otro pueblo que habita el Valle son los indios Cabanas, quienes antaño aplastaban los cráneos para que se parecieran al sol. 

A sólo 3 km. de Chivay hay unas piscinas termales, La Calera, donde terminamos bañándonos al día siguiente. Además, en el hotel Pozo del Cielo, donde nos alojamos -cruzando el río- hay un pequeño planetario similar al de Nazca. ¡¡Muy recomendable!! 

Chivay



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Chivay
El típico colmado de Chivay. Junto con el mercado de productos frescos, aquí podréis abasteceros. 

Además de Chivay, en el Valle del Colca hay unos cuantos pueblos que pueden presumir de iglesias preciosas, y mucha tranquilidad. 

El Valle fue habitado desde no se sabe cuándo (dicen que el s. XII) por los collaguas y los cabanas. 
Los primeros venían de la puna del Titicaca y hablaban aymara, y los cabanas, que hablaban quechua, venían de la sierra de Ayacucho. Unos ocuparon el norte del valle y los otros el resto, pero ambos "aterrazaron" las laderas y canalizaron el agua para poder vivir de la agricultura y ganadería. Llegaron los Incas en el siglo XV, y según la leyenda Mayta Capac tomó por esposa a la hija del gobernante de Coporaque, le hizo una casa de cobre, y de manera pacífica ambos pueblos fueron sometidos. 
Tan sólo 100 años después llegaron los españoles, se dedicaron a destruir todos los  ídolos, a censar a la población que era mucha, y a obligarles a pagar tributo... y, por supuesto, a construir iglesias. Además encontraron minas de plata en un valle paralelo y se utilizó a buena parte de la población del Colca para los trabajos forzados en las minas. Ni que decir tiene que la población de indios se redujo de varias decenas de miles (se habla de 40.000) hasta unos 6.000 habitantes. 


Empezamos por Coporaque, un tranquilo villorrio en el que se erigió la primera iglesia de todo el valle. 
A propósito de estas construcciones, decir que fueron los collaguas los encargados de levantarlas por ser buenos canteros (también ellos se encargaron de muchas fachadas de Arequipa). 
Sin abandonar nunca sus creencias en sus dioses y los apus, en esta y otras iglesias se pueden ver símbolos como la luna y el sol (representan a Dios y la Virgen, y también a los dioses incas), o sencillamente la orientación de la fachada principal al volcán de referencia del pueblo. 

Coporaque


No sé si sería por el día o la hora, pero el pueblo estaba prácticamente vacío y tan sólo algunos chavales subían y bajaban por sus calles tratando de hacer volar sus cometas. 
Se oía música. Tambores, flautas y cantos, que parecían venir hacia donde nos encontrábamos pero no se veía a nadie... posiblemente fuera una boda y estaban celebrándolo en la casa correspondiente. 


Coporaque


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Nos sentamos un rato en la plaza, y ante nosotros el volcán Sabancaya escupía su humo y cenizas.

Coporaque
Coporaque

Al día siguiente, antes de subir a la famosa Cruz del Cóndor, bien temprano, nos pasamos por Yanque
Dicen que aquí se puede hacer un precioso paseo hasta una piscina termal, entre las terrazas de los campos agrícolas y el río... pero no tuvimos más tiempo que el de dar una vuelta a la iglesia y la plaza donde precisamente se estaba desarrollando una escena bien bonita ;)


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Iglesia de Yanque

Pues sí, unos chicos y chicas, vestidos de manera tradicional, estaban haciendo el baile del Wititi, un baile de tintes románticos, aunque también hay versión guerrera. Yo pensé que estaban bailando para los turistas, para sacar un dinero, pero en realidad eran estudiantes que estaban recolectando dinerillo para su viaje de fin de curso. 

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Jovencita Collagua

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Por último, otro silencioso pueblo porque el mercado ya había cerrado es Maca. Esta villa fue destruida en 1991 por la lavina del Sabancaya (sí, sí, el que habíamos visto desde Coporaque echar humo!). Y cómo sería que aún se están recuperando de aquella catástrofe, pues los campos siguen inundados de lava. 

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Esa noche el Sabancaya, visible también desde Chivay, se veía iluminado por los rayos del sol. Combinación de fuego, nieve, humo y cenizas... capaz de hacer sufrir mucho, y sin embargo de procurar una gran puesta de sol ¿no creéis? 


Volcán Sabancaya, activo
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