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20 de octubre de 2014

Chavín de Huántar

Ubicación: Chavín de Huantar, Perú


Nos despedimos con pena del Callejón de Huaylas. En tres días intensos habíamos descubierto espacios maravillosos, y ya no volveríamos a ver al señor Huascarán, el pico más alto de Perú. 
Realmente me dio pena... pero había que continuar, es la gran pega de los viajes con tiempo limitado. Es difícil cansarte de un sitio y fácil que te sepa a poco. 

Altiplano de los Buenos Aires


Tras la última noche en Huaraz, tomamos rumbo a Chavín. Lo más lógico es hacerlo al revés (visitar primero Chavín y después dirigirse a Huaraz para volver a Lima después), pero quienes van hasta Chavín es para visitar el yacimiento arqueológico de la cultura preincaica más antigua encontrada hasta el momento (1.400 a.C.), y éste cierra los lunes así que la combinación no nos venía bien y lo hicimos al revés.  

El camino hasta allí consiste en un larguísimo día de carreteras repletas de curvas, subidas y bajadas. Las últimas horas se hacen especialmente cansadas. ¡Pensar en rehacer el camino al día siguiente se hacía duro!! 
Luego no fue tanto, ya sabéis, cuando uno hace el camino por segunda vez siempre se hace más corto ;-) 


Primero subimos al Altiplano de los Buenos Aires, llamado así porque nunca sopla un viento fuerte ni demasiado frío. Desde allí los nevados de la Cordillera Blanca nos saludaban, así que aunque no era lo mismo que en el Callejón, me puse contenta, je, je, porque pensaba que ya no los volvería a ver!! 



Altiplano de los Buenos Aires


Laguna Querococha


Avanzando hacia ellos, por una quebrada, llegamos a la laguna de Quenuccocha, de preciosas aguas azules y verdes y presidida por el nevado Yanamarey Norte (5.237 m.).  

Laguna Querococha


Por cierto, aquí se rodó "Paloma de Papel", una película que habla sobre el reclutamiento y adoctrinamiento de niños por Sendero Luminoso para la lucha en la guerrilla. Les hacían actuar como señuelos ante el ejército. Les enseñaban a manejar las armas, a evitar las lágrimas, a no distinguir entre el bien y el mal en su concepto más puro. A matar.
Os la recomiendo, creo que está disponible en Internet. 

No sé si fue ése mismo día cuando Héctor nos habló de la época del conflicto armado del gobierno y Sendero Luminoso. Él estuvo en el ejército por aquellos tiempos y en "zonas calientes" como ésta. 
Nos habló de las barbaridades que se cometieron por ambos bandos, aunque afirma que no por el grupo en el que él estaba. 

Las víctimas, como siempre, las buenas gentes del pueblo. Muertes inútiles por el fanatismo de un lado y el exceso de poder que dan las armas y la autoridad por otro lado. En estas pampas se oyeron los tiros, se hizo desaparecer a muchas personas que únicamente querían vivir en paz. O sencillamente les mataron de hambre robándoles toda su comida, ganado, leña con la que sobrevivir al duro invierno. Sus medios de subsistencia.

Impresiona que te lo cuente uno de los participantes que hoy es profesor de Historia y Guía Turístico, con voz tranquila, manteniendo el sentimiento pero también el equilibrio en el relato. Esforzándose por llegar a cierta objetividad, aunque es imposible cuando has participado a ése nivel en los hechos. 

Gracias Héctor, un privilegio.  

Laguna Querococha


Laguna Querococha


Había bastante turismo local y unos niños se intentaban ganar unos soles con sus corderos y crías de llama en brazos, a costa de posar para los turistas. 
También recuerdo a una pareja que me pidió hacerles una foto, y después, tras preguntarme si era chilena y responder que no, que soy española, me pidieron hacerme una foto con ella "para el Facebook". Por ahí andaré, ja, ja.

Un poco más adelante, subiendo sin cesar hasta los 4.500 m., un túnel cruza la cordillera y comunica con la provincia de Chavín. 
La carretera sigue pero casi sin asfaltar, con muchas curvas y pendientes de vértigo que hacen que la conducción sea lenta y pesada. Éste fue el tramo más duro, estaba cansada hasta de leer, el paisaje era un poco agobiante. Sequedad y pedregales ocupaban casi todo el horizonte. Las montañas lucían desnudas prácticamente de nieve y glaciares, que claramente han retrocedido en los últimos años. 

Sin embargo, al cabo de... ¿un par de horas? vemos el valle de Chavín propiamente dicho y paramos. 

El paisaje era de nuevo precioso, con las laderas cultivadas en terrazas como hacían los antiguos habitantes de estas tierras, hasta casi la misma cima. 

Chavín de Huantar


En el fondo del valle hacía un calor tremendo, y después de comer algo pronto para evitar "la hora punta" de las visitas, entramos en el yacimiento
Tened en cuenta que no hay sombras en prácticamente ningún sitio del mismo, así que llevad agua, sombrero y protector solar (o bloqueador, como dicen allí).  

Las ruinas fueron descubiertas para la ciencia -el lugar siempre ha estado habitado- por Julio César Tello,  un médico graduado a principios del s. XX que continuó estudiando y especializándose en Antropología -becado- en EEUU y el Reino Unido, y que es considerado "el padre de la Arqueología peruana".  

Perú debe a este apasionado por la Arqueología grandes descubrimientos, por ejemplo en Paracas y en el Valle del Urubamba. 

Chavín de Huantar
Detalle de la estela de Raimondi




Poco a poco se ha ido reconstruyendo la historia del lugar, al principio un tanto misteriosa pues se encontraron restos de cerámica y tejidos de muchas otras zonas del Perú, y en dichos lugares también se han encontrado objetos de aquí, pero no había evidencias de que fuera una cultura tan extendida. Y es que Chavín fue un centro de peregrinaje, una especie de "Lourdes" de la época. 

Las gentes viajaban hasta aquí desde muchos lugares para rezar, consultar al oráculo, pagar limosnas, abastecerse de alimentos, cerámica. Un lugar que difícilmente podría haber soportado una gran población estable, pero de fácil acceso siguiendo el curso del río Mosna. 

Chavín de Huantar
El río Mosna, cuyas orillas llenas de plásticos contrastan con las calles limpias del pueblo, aunque no se aprecie bien en esta foto.  


Aún los españoles hicieron referencia a este lugar cuando llegaron. Fray Antonio Vázquez de Espinosa, en el siglo VII, cuenta: 

"Un santuario de los más famosos entre los gentiles; como entre nosotros Roma y Jerusalén, adonde venían los indios a ofrecer y hacer sus sacrificios, porque el demonio del lugar les declaraba muchos oráculos, y así acudían de todo el reino". 

Aún hoy en día se sigue excavando (allí estaban los arquéologos y peones dándole al pico y la pala), pero cuando Julio César Tello empezó, estaba prácticamente en su totalidad enterrado en unas pequeñas colinas junto al pueblo y la teoría dominante es que un gran terremoto sepultó el santuario. 

Quizá las lomas de alrededor aún oculten más tesoros arqueológicos. 

Chavín de Huantar
La gran plaza central del antiguo Chavín

Las ruinas, a simple vista, no son especialmente bellas, pero tienen rincones sorprendentes.  

Nos recibe una réplica de la "estela de Raimondi". 

Raimondi fue un naturalista italiano que visitó el lugar en el s. XIX y encontró la estela en casa de Timoteo Espinoza, que la utilizaba de mesa después de haberla encontrado en sus campos. 

La original se muestra en el Museo de Arqueología, Antropología e Historia de Perú, en Lima. 

Es preciosa, delicadamente cincelada, y representa a un dios que dicen se parece a Wiracocha, el dios Sol. 


Chavín de Huantar
La estela de Raimondi


Chavín de Huantar

Más adelante, y tras pasar un buen rato bajo el sol implacable de la gran plaza central de lo que fue el santuario (en el transcurso del cual llegué a decir que no podía más, que me estaba quemando la piel por mucha crema que me diera y la cabeza ya me daba vueltas), fuimos al encuentro de una piedra con 7 hoyos que coinciden con las estrellas de la Nebulosa de Orión. 
Si los huecos se llenan de agua en una noche clara y en determinada estación del año, las estrellas se ven reflejadas en cada uno de ellos. 

Fuente: www.cielosur.com / Foto de Omar Mangini, Buenos Aires. 


Chavín de Huantar


Esta sería la primera de las demostraciones que encontramos en los yacimientos preincas e incas de cómo los sacerdotes utilizaban la observación del cielo para poder anunciar cuándo llegaban las estaciones meteorológicas. Junto con la observación del clima y sus ciclos, "predecían" los acontecimientos que más importaban a un pueblo que dependía de la agricultura: lluvias, sequías, tiempo de siembra...  

Chavín de Huantar
Relieve de dos serpientes en uno de los escalones de acceso a los templos. 



Junto a dicha piedra, "El Castillo" se alza con sus muros ligeramente inclinados para evitar que se derrumbaran por los seísmos.
Son los primeros muros de piedra labrados hace miles de años que veo en este viaje, y me dejan con la boca abierta por su perfección (sin saber yo que en realidad son algo "toscos" al lado de lo que vería más adelante). ¡Me encantan!

Chavín de Huantar

Chavín de Huantar
Detalle de una de las columnas de la que debió de ser la puerta principal de uno de los templos. 


Lo bueno de Chavín es que puedes entrar en el templo y sumergirte en las galerías construidas con enormes bloques de piedra. Alucinante. 


Chavín de Huantar


En la Galería de las Ofrendas, un poco claustrofóbica, está el Lanzón de Chavín. Este es un monolito de 4,5 metros de altura en forma de cuchillo en el que están grabados los rasgos de un dios terrible. 

Chavín de Huantar

Hoy en día sólo se puede ver a través de un cristal. Antes se podía acceder hasta él y rodearlo pero ya se sabe, la gente no lo respetaba debidamente y por motivos de conservación han decidido protegerlo así. 
Se visita en fila india, y si hay más gente esperando sólo puedes estar unos segundos. 
Se puede hacer fotografías, sin flash por supuesto (además rebotaría en el cristal y no serviría de nada).  



Chavín de Huantar



En otro punto del templo hay una zona de galerías realmente que impresiona, mucho más altas y anchas. El trabajo de la piedra es maravilloso y me recordó mucho al yacimiento de la Edad del Bronce de Newgrange en Irlanda. 


Chavín de Huantar



En todas estas galerías se encontraron vasijas con restos de bebida y comida, tubos con alucinógenos hechos a base de un cactus llamado San Pedro (mescalina), huesos de llamas, aves, y también de 21 personas... cocidos o asados y roídos. Sí, se practicaba el canibalismo

Chavín de Huantar

Chavín de Huantar


Quizá el mejor hallazgo, sin embargo, no es éste sino las cabezas "clava". Son cabezas de piedra que estaban empotradas en los muros exteriores del templo, a unos 4 m. del suelo. Hoy en día sólo hay una en su lugar original, pero se han encontrado decenas de ellas y las más recientes el año pasado. 

Todas tienen una cara distinta, de tipo felino.
La mayoría lucen ojos saltones
Algunas, además, tienen unas líneas que salen de sus narices hacia abajo, y se cree que representan las hemorragias que tenían los sacerdotes cuando esnifaban mucha mescalina (los ojos saltones también remiten a su estado por el consumo de droga). 

Chavín


Los rasgos felinos tienen también su explicación. Siendo el puma y felinos de este tipo animales muy importantes en la simbología de estas religiones, se cree que la aspiración -nunca mejor dicho- de los sacerdotes era convertirse en uno de ellos. Por eso utilizaban la mescalina. 
Como en tantas otras culturas, los alucinógenos llevan a creer al ser humano que traspasa alguna puerta hacia otra dimensión. 

Dicen que vivían aquí unos 200 sacerdotes, todos hombres, pero no se ha encontrado ningún enterramiento hasta la fecha. 

Chavín de Huantar


Terminada la visita, con un cielo del que nos llegaban truenos, fuimos a ver el museo que hay a las afueras de Chavín y que es muy interesante porque allí están la mayoría de cabezas clava originales encontradas en el yacimiento, una reproducción del Lanzón que te permite verlo entero, y buena parte de los hallazgos de cerámicas y demás. También hay fotografías de cuando Julio César Tello hizo las primeras excavaciones, y piezas de otros yacimientos arqueológicos. 
El edificio se ha levantado con ayuda de Japón, y la verdad es que la exposición está muy bien. 
Eso sí, no se permite hacer fotos así que tenéis que ir a verlo!! 

Chavín de Huantar

Os cuento una pequeña anécdota. En la primera sala del museo había una pequeña exposición temporal sobre la gastronomía de Perú. Curioseamos entre las fotografías y mi compañero Martín y yo nos quedamos parados ante un plato llamado "Parihuelas" que tenía una pinta increíble. 
Nos prometimos probarlo a la primera oportunidad que se presentase. Me apunté el nombre y todo! Je, je, je. Ya os contaré, pero esto sirve para ilustrar que si uno está atento a los detalles que parecen tontos, puede que te sirvan para hacer tu propio descubrimiento ;)

Nos quedamos a pasar la noche en el Hostal La Casona, un sitio un poco guarrete aunque su patio y tipismo es muy bonito y está en plena plaza de Armas. 

Chavín de Huantar


Nos dimos una vuelta por el pueblo mientras caía la noche. Chavín es bastante agradable, sobre todo viniendo de los pueblos del Callejón de Huaylas que ya no tienen arquitectura tradicional. 

Chavín de Huantar



Aquí las casas son de adobe y lucen pintadas de colores excepto las de la Plaza, que son blancas. 

Callejeando te puedes encontrar con rincones tan curiosos como un molino de los de antes en plena faena, con la gran piedra moliendo el grano. Eso sí, a la mujer que estaba trabajando no le hizo ninguna gracia que nos asomáramos, y menos con las cámaras colgando del cuello así que nos despidió con cajas destempladas, pero estaba en su derecho. 

Chavín de Huantar

Chavín de Huantar


Chavín de Huantar


Cenamos en uno de los sitios populares que hay detrás de la iglesia. Los parroquianos eran familias indígenas u hombres solos que llegaban, comían y se iban con bastante rapidez. 

La tele estaba puesta y emitía noticias desastrosas, el periodismo alarmista que se estila por allí y que por cierto parece que aquí se empeñan en imitar, y anuncios publicitarios que nos resultaban muy graciosos. 
También parte de una telenovela si no recuerdo mal, con actores muy sobreactuados y mucho melodramatismo. 
No soy aficionada a la tele, pero de vez en cuando hay que ver un rato de la de donde vas, porque forma parte de su vida y refleja "algo" de ella. 

Cuando nos trajeron nuestros platos no nos lo podíamos creer. Yo había pedido "Dieta de gallina", una sopa hecha con gallina, algunas verduras y fideos. Otros pidieron espaguettis. 
Eran raciones enormes, gigantescas. 
¡Una sopera entera para cada uno! 
No pude casi ni empezar, a la quinta cucharada estaba agotada sólo pensando en la "faena" que tenía por delante y en lo imposible de la misma, y al final me dejé mucho más de la mitad.  
¡¡Creo que ha sido la primera vez en mi vida que se me ha quitado el hambre al ver tanta comida destinada a mi!! 
El precio fue "de risa", junto con una bebida creo que no llegamos a pagar más de 3 € cada uno. 

Pues hasta aquí hemos llegado... Me despido por hoy con unas fotillos de Chavín "la nuit" ;)

Chavín de Huantar

Chavín de Huantar

Chavín de Huantar

Chavín de Huantar

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13 de octubre de 2014

Parque Nacional de Huascarán

Ubicación: Parque Nacional Huascarán, Perú


El Parque Nacional de Huascarán es uno de los lugares más bonitos e inesperados de Perú. Así de claro y rotundo. 

P.Nacional Huascarán


No puedo negar que tenía las expectativas bastante altas, y que pensar en internarme en un valle rodeado de picos de más de 6.000 m. de altura con sus cumbres nevadas y glaciares -cada vez más exiguos- colgando, provocaba esa maravillosa sensación de tener "mariposas en el estómago" revoloteando. Poco más sabía de este lugar, y pocas fotografías había encontrado en internet y en los especiales de Perú de la revista Altaïr. 

Tras una corta subida por una carretera de curvas cerradísimas y ascensión constante, llegamos a la entrada del Parque Nacional, donde un cartel informa de los precios de entrada. La entrada de adulto son 20 soles, unos 6 euros. 

Avanzamos hacia el interior, ahora ya sí, con las altísimas paredes de granito a un lado y a otro. Héctor nos pide que cerremos los ojos y no los abramos hasta que él nos lo diga, lo que sucede unos momentos después. 

Cuando lo hacemos, un "ooooh" se nos escapa. Ante nosotros se encuentra una laguna de color turquesa-verde increíble. 

P. Nacional Huascarán


El sol que poco a poco va subiendo, mucho más perezoso que en el valle pues tiene que superar los obstáculos naturales para llegar hasta aquí, la va iluminando poco a poco. Yo no puedo quitar la mirada del agua, tan bella es. 

P. Nacional Huascarán


Paramos unos minutos para fotografiar la que claramente fue una cuenca de glaciar. 

Esta es la primera de dos lagunas cuya leyenda se origina en los picos Huascarán y Huandoy, los protagonistas de la cordillera. 

P. Nacional Huascarán


Una se llama Chinancocha, y la otra Cononcocha, y hacen referencia a una pareja de enamorados. Pertenecían a dos imperios enfrentados, así que ya os podéis imaginar... un amor prohibido al estilo de Romeo y Julieta. Otro amor clandestino que se descubrió y no se entendió. 
En este caso fueron condenados con un castigo cruel: permanecer amarrados uno frente al otro en la parte más alta de las montañas. Podían verse pero no estar juntos. Podían sufrir el frío, el hambre y la sed, pero no tocarse. 
Sus lágrimas se congelaron y ellos se convirtieron en picos nevados. 
Él se llamaba Huáscar, y ella Huandy, y sus cuerpos dieron lugar a los picos Huascarán y Huandoy. 

Cada primavera -el deshielo- sus lágrimas se juntan en el fondo del valle y siguen alimentando las lagunas. 

Contemplamos esta belleza junto a unos árboles que llaman poderosamente la atención. Parece como si estuvieran mudando la piel... su corteza se está levantando en finísimas láminas que al tocarlas parecen de papel. 

Parque Nacional Huascarán


Es el queñua, el árbol autóctono y símbolo del Parque, un árbol que me recuerda a las encinas y alcornoques, y que crece entre los 3.500 y los 5.000 metros de altura, lo que lo hace muy especial y también escaso. Sus troncos retorcidos dan fe de los fuertes vientos y de su fortaleza para vivir en esta altitud. 

P. Nacional Huascarán



Continuamos ascendiendo en el bus muy lentamente por la pista, hasta llegar al mirador de Llanganuco que se sitúa a 4.800 m. de altura. 

P.Nacional Huascarán

El soroche hace acto de presencia pero la ilusión por estar a esa altitud y sobre todo "tan cerca" de las magníficas cumbres y glaciares hace que nada importe. 

Peru-57


Ah, arriba hace un frío del carajo. Tremendo. La cercanía de los glaciares, el viento que trae el aroma y el frío del hielo, se cuela por todos los resquicios de la ropa. Llevo 5 capas que incluyen camiseta de manga corta, camiseta de manga larga térmica, forro polar y dos cortavientos. Por supuesto, gorro de lana, braga polar para el cuello, guantes... y no es suficiente, sigo pasando frío. 

P.Nacional Huascarán


P. Nacional Huascarán


¿Y qué? nadie dijo que estar a casi 5.000 metros de altura sea fácil!! Es la primera vez en mi vida que subía tan alto (aunque batí este récord unas semanas después). 


Parque Nacional Huascarán
Las lagunas Chinancocha y Cononcocha resplandecen bajo el sol

El paisaje es impresionante, arrebatador, y todos los adjetivos que queráis ponerle. Las lagunas de los enamorados se suceden en el valle sin perder un ápice de su brillante color, los glaciares refulgen al sol y las nubes aportan claros y sombras preciosos. 

P.Nacional Huascarán


P. Nacional Huascarán


P. Nacional Huascarán


Tras descender unos metros por la pista, echamos a andar por un camino, bajando por la ladera. De nuevo encontramos bosquecillos de queñuas que resisten junto a la vegetación de matorral que crece entre las rocas. Aquí arriba, a unos 1000 metros por encima de las lagunas, están cubiertos de musgo y lianas. 

P. Nacional Huascarán


También hay florecillas, destacando la llamada "chocho" -por supuesto nos reímos, ya que esta palabra en España tiene otra acepción que no pienso explicaros, ya la sabéis- de un color violeta muy bonito.  

P.Nacional Huascarán

P. Nacional Huascarán

P. Nacional Huascarán

P. Nacional Huascarán


Caminamos por el sendero. Atenta a las rocas para no torcerme un tobillo, no consigo dejar de girar el cuello hacia arriba, una y otra vez, para contemplar esas imponentes montañas.  


P. Nacional Huascarán
Andar con este panorama delante es difícil, los ojos se te van a las alturas y el tropiezo te espera en cada piedra, pero qué más da... 

P. Nacional Huascarán


Tras una hora aproximadamente, llegamos a uno de los ríos que vierten las lágrimas de Huáscar y Huandy en las lagunas, el que baja directamente de la cara Norte del Huascarán. 


P. Nacional Huascarán

P. Nacional Huascarán
El agua aún huele a hielo recién desecho



...y de ahí seguimos de nuevo en bus hasta volver a bajar a Conococha, que nos cuentan tiene 28 metros de profundidad. 


P. Nacional Huascarán


Aquí se puede contratar una barca para recorrer la laguna, pero no era éste nuestro plan y además se había levantado un viento muy fuerte y helador. Aun así los turistas locales no se amedrentaban y salieron a navegar.  


Parque Nacional Huascarán

Parque Nacional Huascarán



Nosotros, en cambio, nos internamos en el sendero de Maria Josefa, otra experiencia que dio un giro de 180º a nuestra mirada del Parque porque de repente parece que te internas en otro mundo, otro paisaje, otro lugar completamente diferente. 

El valle desaparece, las cumbres no se ven, y te internas en un bosque que parece encantado. 


Parque Nacional Huascarán


¿Por qué se llama así este sendero, quién era Maria Josefa? 

Esta en una historia real y triste, muy triste. Cuando nos la contaron en el lugar apropiado, al poco rato de haber comenzado a caminar, la carne se me puso de gallina. 

Parque Nacional Huascarán

Maria Josefa era una mujer que en la década de los años 60 del pasado siglo, vivía en una de las comunidades cercanas. Su marido se emborrachaba muchas veces, y cuando llegaba a casa en ese estado, terminaba la noche propinándole palizas. Maldito... :( 

Un día, ella decidió escapar antes de que él llegara, y con Maria Josefa se fue su perro. Se internó en este bosque en plena noche oscura. 
El marido llegó como siempre, muy bebido y dispuesto a pegarla pero halló la casa vacía. Montó en cólera y se puso a llamarla a gritos, saliendo a buscarla. Después de dar muchas vueltas llegó al bosque y también siguió el camino... 


Parque Nacional Huascarán


Parque Nacional Huascarán


Ella se había refugiado en una cabaña de piedra y techo de paja que hay allí, confiando en la protección de la noche y la oscuridad. 
Pero, ay, cuando el hombre se acercó llamándola a gritos, el perro salió al encuentro de su dueño, delatándola. 
Él la mató, la asesinó. Cuando encontraron su cuerpo decidieron enterrarla en la cabaña, y allí sigue. 

Durante muchos años la gente iba a pedir deseos a este lugar, convirtiendo a Maria Josefa de alguna manera en santa. Un lugar de peregrinaje porque aquí se cometió un crimen injusto.
Dejaban mechones de pelo de caballo o vaca prendidos de las vigas de la cabaña, solicitando protección para su ganado o sus tierras. Aún hay algunos mechones, allí siguen (también grabados en la madera de los jóvenes).  


El sendero transcurre en el bosque de queñuales más grande de la zona. Muy tupido, lleno de lianas y bromelias que colonizan los troncos sin piedad (los acaban "devorando"). 

Parque Nacional Huascarán


El viento se para en seco gracias a la protección vegetal, y la luz entra como puede entre las hojas. 
Éramos los únicos que andaban por allí, y el grupo se fue estirando... durante ratos bastante largos anduve sola, a mi ritmo (ya sabéis, parando cada dos por tres para hacer fotos, que aquí con los contrastes y la falta de luz eran todo un reto pues quería captar la atmósfera del lugar, y espero haberlo conseguido! ya me contaréis). 

Parque Nacional Huascarán



Fue realmente maravilloso, porque era como estar en un cuento de hadas, o de misterio, o una película del Jurásico. 

Parque Nacional Huascarán


Parque Nacional Huascarán


Parque Nacional Huascarán



Dos horas perfectas, con el sonido del río que discurre todo el tiempo junto al sendero, la protección del viento y la calma del lugar. ¡¡Mejor que un masaje!!


Parque Nacional Huascarán

Parque Nacional Huascarán

Parque Nacional Huascarán


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